miércoles, 6 de agosto de 2008

Gira adriana Calcanhotto en España 2008

Moreno Veloso, Pedro Almodóvar, Reginaldo Lima y Adriana Calcanhotto.



ADRIANA CALCANHOTTO
GIRA "MARÉ", NOVIEMBRE 2008

Madrid, 4 de noviembre
Teatro Lope de Vega
Capacidad: 1.400
Entradas a la venta a partir del 12 de octubre.

Tenerife (Islas Canarias), 5 de noviembre
Teatro Guimera
Capacidad: 900

Girona, 6 de noviembre
Auditori de Girona
Capacidad: 1.200

Barcelona, 7 de noviembre
Palau de la Música
Capacidad: 1.800

Critica del concierto de buenos aires :

La brasileña Adriana Calcanhotto presentó anteanoche su nuevo disco y espectáculo, MaréMaré , espectáculo a cargo de Adriana Calcanhotto (voz, guitarras, violonchelo), acompañada por Domenico Lancellotti (batería, percusión), Bruno Medina (teclados), Alberto Continentino (guitarras), Rafael Rocha (batería).
Teatro Gran Rex
Nuestra opinión: excelente Nadie lo ha dicho mejor que António Cícero -el poeta cuyos versos iluminan una de la más bellas canciones del programa, el tangueado "Três"-: Adriana Calcanhotto es uno de los pocos artistas de la música popular que merece una atención incondicional, ya que apunta a "estimular lo que hay de más lúcido en nuestra sensibilidad y lo que hay de más fino en nuestra inteligencia". ¿Qué mejor respuesta que el elocuente y atento silencio con que se recibió un programa abundante en temas nuevos y de tan alta jerarquía musical y poética, incluida, por ejemplo, la honda reflexión de "Sem saída", que habla de la poesía concreta de Augusto de Campos, pero también de la naturaleza de la vida? Ella, que habló poco, agradeció emocionada ese silencio, pero después quiso también oír a la platea cantar y arrancó con "Mais feliz". Sin duda, lo consiguió. Como sucedería más tarde con "Esquadros", "Va mbora" o "Maresía", todas ovacionadas. No, no se equivocó la artista gaúcha al elegir Buenos Aires para estrenar este show basado sobre su último disco. Encontró aquí la respuesta que necesitan las delicadas ondulaciones de su canto, sus inspiradas invenciones ("Maré", "Seu pensamento", "Para lá"), los versos precisos y preciosos de los poetas que ella sabe poner en música por muy compleja o irregular que parezca su estructura y por muy denso que sea su contenido ("Teu nome mais secreto", "Poética do eremita"). Tiene esa rara capacidad de percibir la música oculta en cualquier texto y sacarla a la luz para hacerlo canción. Pueden dar constancia quienes recuerden, por ejemplo, "Por que você faz cinema" (sobre una declaración del cineasta Joaquim Pedro de Andrade) o la maravillosa "A fábrica do poema", de Waly Salomão. Canciones redondas, cautivantes y accesibles sobre textos aparentemente imposibles de ser cantados. Claro que no se llega a esa síntesis ni a esa simplicidad sin una demorada elaboración. Hay que hurgar en el sentido de cada palabra para encontrar su esencia, descartar lo superfluo, trabajar al detalle sobre sonoridades, ritmos, armonías y timbres; perseguir el matiz más sutil y persuasivo en la expresión vocal para alcanzar en el encuentro de la voz y el marco sonoro tamaña limpidez, tamaña tersura. Lo que nace entonces desde el escenario es seductor como el canto de las sirenas. Esas a las que Ulises sólo pudo resistir (según cuenta con humor la pegadiza "Porto Alegre", que ocupa el lugar central del show y determina toda la puesta en escena) hasta que sucumbió al encanto de Calipso. Un canto ondulante e hipnótico como el perenne movimiento del mar; el canto primordial, quizá nacido del vaivén incesante de sus aguas. Adriana más cuatro Claro que la sirena -que tiene ese magnetismo secreto e inexplicable que la vuelve luminosa y hace imposible apartar la vista de ella- no ha venido sola. Los músicos que la rodean son sólo cuatro, pero con su variedad de instrumentos, sus juguetes electrónicos y en especial su pródiga imaginación colman el programa de sorpresas sonoras. Cada canción -de la impronta bossa nova de "Maré" al pop de "Mulher sem razão", del samba de "Vai saber" a la sencillez campesina de "Um dia desses"- tiene su identidad reconocible. No se piense en ornamentación ni en exhibicionismo vano: todo responde al mismo concepto esencialista, que es el rasgo distintivo de Adriana Calcanhotto; pocas veces, la tecnología ha sido empleada con tanto rigor y tanto sentido; se diría que la electrónica tiene aquí una identidad acústica. Nadie pudo ni quiso resistir esta vez al canto de la sirena. Por algo, a la salida, podía leerse en la cara de cada espectador algo parecido a la felicidad. Fernando López

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