miércoles, 11 de febrero de 2009

Brasil sonroja Itália


Robinho y Ronaldinho acaban con los 31 partidos de Lippi invicto


CAYETANO ROS 11/02/2009

A Brasil le sobró el delantero centro -Adriano, una losa- para sonrojar a una Italia desastrosa en la defensa. Ronaldinho, Robinho y Elano, desde la media punta, bailaron sobre las piernas cansadas de Cannavaro y Legrottaglie. Dunga se tomó el amistoso como una final. Y así puso fin a los 31 partidos invicto de Lippi al frente de la azzurra. El seleccionador italiano dijo que quería observar cómo iba la progresión de los jóvenes y el espíritu de los viejos campeones. Pues bien, los jóvenes (Montolivo y Pepe), ni pío; y los campeones, ni sombra. Otra cosa fue Rossi, el delantero del Villarreal, que inyectó alegría en el ataque en el segundo tiempo. En un mensaje inequívoco a su entrenador: Italia necesita una renovación.


BRASIL 2 - ITALIA 0
Brasil: Julio César; Maicon, Lucio, Juan (Thiago Silva, m. 77), Marcelo; Felipe Melo, Gilberto Silva (Josué, m. 88); Elano (Dani Alves, m. 69); Robinho (Baptista, m. 88), Ronaldinho; y Adriano (Pato, m. 88).


Italia: Buffon; Zambrotta, Legrottaglie, Cannavaro, Grosso; Montolivo (Perrota, m. 46), De Rossi (Aquilani, m. 58), Pirlo (Dossena, m. 74); Pepe (Camoranesi, m. 46), Gilardino (Toni, m. 46) y Di Natale (Rossi, m. 46).


Goles: 1-0. M. 13. Elano marca tras un pase en profundidad de Robinho. 2-0. M. 27. Robinho roba la pelota a Pirlo, regatea a Zambrotta y dispara con la izquierda.
Árbitro: Michael Riley (GB). Amonestó a Perrotta, Grosso y Zambrotta.
Unos 50.000 espectadores en el estadio Emirates, de Londres.

Al final de la primera parte, Cannavaro se intercambió la camiseta con Robinho después de que el escurridizo atacante hubiese marcado uno de esos goles tan personales y tan humillantes para los defensores. Le robó la cartera a Pirlo en la corona del área y después, cuando le vinieron a tapar Zambrotta y Legrottaglie, dibujó un sinfín de bicicletas hasta encontrar el agujero justo por el que disparar con la zurda.
El cuerpo ya no le acompaña a Ronaldinho, pero la imaginación sí. Y ayer, en un escenario tan noble como el estadio Emirates y frente a un rival tan distinguido, tenía ganas de exhibirse. Y de mostrar que sigue siendo un malabarista. Que esa habilidad sea útil o no para el equipo depende. Ayer lo fue en el arranque del primer gol de Elano, una delicia combinada entre los dos compañeros del City: Robinho y Elano.
Dunga se jugaba el bigote -Scolari ya piensa en volver a la seleçao- y no hizo ningún cambio en el descanso. Lippi, en cambio, sí: cuatro de golpe, lo que sirvió para equilibrar el duelo. Los azzurri jugaron con mucha más tensión y Grosso atizó sin piedad a Ronaldinho. Pero entonces emergió el portero Julio César para parar a Toni. No sólo eso: a Dunga le sobraba dinamita en el banquillo. Entró Alves y apenas le dio unos minutillos a la estrella que viene, Pato. Prefirió seguir con la losa de Adriano.

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