Hay artistas que crean canciones, y hay genios que inventan un universo. Joao Gilberto (1931-2019) pertenece a la segunda categoría. Conocido mundialmente como el "Padre de la Bossa Nova", Gilberto no solo cambió el rumbo de la música brasileña, sino que enseñó al mundo entero que se podía revolucionar el arte desde la sutileza, el susurro y la precisión matemática.
El nacimiento de una nueva era
Nacido en Juazeiro, Bahía, el 10 de junio de 1931, Joao Gilberto fue un buscador incansable de la perfección sonora. Su gran hito ocurrió en 1958 con el lanzamiento de "Chega de Saudade". En aquel disco, su forma de tocar la guitarra —la famosa batida— separó la sección rítmica de la armonía de una manera nunca antes vista, transformando la percusión del samba en un delicado rasgueo de cuerdas de nailon.
Junto a la poesía de Vinícius de Moraes y la sofisticación melódica de Tom Jobim, Gilberto formó la "Santísima Trinidad" que sacó a Brasil de los salones de baile para llevarlo a los escenarios más prestigiosos del jazz internacional.
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