Desde 2003, la música brasileña es parte esencial de mi vida. Más que un trabajo, es una misión. He tenido el privilegio de organizar conciertos en España de leyendas como Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Toquinho, Adriana Calcanhotto, Guinga o Seu Jorge. Cada uno de esos momentos fue una celebración del arte, del encuentro y de la emoción que solo la música de Brasil puede provocar.
He visto cómo cambió todo: de los CDs y fanzines a los lives en Instagram, los podcasts y las plataformas digitales. Y, sin embargo, la esencia de la música brasileña sigue intacta: emoción, poesía, ritmo, resistencia.
Los podcasts nos permitieron contar historias, reflexionar, conectar generaciones. Y las redes —especialmente Facebook e Instagram— se convirtieron en una herramienta poderosa para dar visibilidad a artistas, divulgar proyectos y mantener viva la llama de nuestra cultura.
No ha sido fácil. Hubo tiempos duros, falta de apoyo, puertas cerradas. Pero seguimos. Porque para mí, la música brasileña no es solo sonido: es identidad, memoria y futuro.
Hoy más que nunca, celebro este camino que empecé hace más de 20 años. Y lo sigo recorriendo con la misma pasión, adaptándome a los nuevos formatos, pero con el corazón siempre en el mismo lugar. Obrigado a tod@s los que caminan conmigo. La historia continúa.
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