Barajas: maltrato y deportación de 15 ciudadanos brasileños

Barajas: maltrato, deportaciones y dignidad

Más de 15 brasileños fueron maltratados y deportados en Barajas la pasada semana. Algunos cumplían los requisitos para entrar en España; otros no. Pero en ningún caso eso justifica la humillación.

Cuando el control se convierte en abuso

Las deportaciones en el aeropuerto madrileño vienen acompañadas, en demasiadas ocasiones, de maltrato humano: gritos, palabras ofensivas y humillaciones. Un trato que España dispensa a los demás, pero que no le gusta recibir.

La prensa brasileña divulgó lo ocurrido y los brasileños están cada vez más decepcionados con la forma en que son recibidos por la patria madre de casi 15 millones de hispano-brasileños afincados en Brasil (el abuelo de la cantante Ivete Sangalo es de Salamanca).

Los brasileños se están despertando de un largo sueño de pasividad y están aprendiendo a protestar, reclamar sus derechos y denunciarlos, en una época en la que decir lo que uno piensa se confunde fácilmente con querer ofender.

Los únicos beneficiados si los ciudadanos brasileños no denuncian los malos tratos en Barajas a través de las redes sociales son los maltratadores y quienes los amparan: políticos y diplomáticos españoles.


Diplomacia y reciprocidad

Según el periódico El País, el Rey de España invitará a la Cumbre Iberoamericana de Cádiz (noviembre) a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, a pesar del conflicto con Repsol; pero es casi seguro que no asista. Sin Cristina Fernández y con México en plena transmisión de poderes, la diplomacia española necesita más que nunca asegurarse la asistencia de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

“Sin Cristina Fernández y con México en plena transmisión de poderes, la diplomacia española necesita más que nunca asegurarse la asistencia de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. No será fácil, pues Brasil siempre ha mirado con recelo este foro, en el que desempeña un papel secundario, muy alejado de su nueva condición de potencia regional.

Para convencer a Rousseff, Rajoy viajará a Río de Janeiro y São Paulo en junio, tras participar en la cumbre del G-20 en Los Cabos (México). También a principios de junio está previsto que el Rey acuda a Brasil y Chile, donde se celebra la cumbre de la Alianza del Pacífico, aunque este viaje peligra por la convalecencia de su operación de cadera.”

Sin el apoyo de Brasil, España tiene muy pocas —por no decir nulas— posibilidades de lograr sus objetivos económicos y políticos en la cumbre de Cádiz. Una de las respuestas más contundentes a estos años de malos tratos en Barajas sería que la presidenta Dilma no asistiera a la cumbre, y apoyara a nuestro vecino en el conflicto Repsol y en otros posibles conflictos que España tendrá en Sudamérica si continúa el bajo nivel de su diplomacia.

Curiosamente, España debe a Argentina su entrada y participación en el G20. Pero eso ya se les ha olvidado… No apoyar —o omitir apoyo internacional— a España sería una respuesta pacífica, correcta y decente de la presidenta de Brasil para con nosotros, ciudadanos brasileños.

Brasil debe asumir su lugar actual a nivel mundial sin remordimientos y sin rencor, pero manteniendo el principio de reciprocidad con los demás países y marcando distancias con corrección y respeto.

El gigante se despierta. Brasil, el país del presente.



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