11 mil brasileños deportados por España

Barajas y la dignidad de los ciudadanos brasileños

Las deportaciones en el aeropuerto madrileño de Barajas no son solo un asunto administrativo. En demasiadas ocasiones vienen acompañadas de maltrato humano: gritos, palabras ofensivas y humillaciones.

España tiene derecho, como país soberano, a permitir o no la entrada de una persona sin carta de invitación. Ese derecho no se discute. Lo que sí es inadmisible es el trato dispensado a quienes son retenidos durante días en salas sin ventilación, sin acceso a su equipaje, y sometidos a condiciones indignas.

Entre los casos denunciados se encuentra el de una mujer de 77 años, obligada a permanecer tres días y tres noches con la misma ropa antes de ser deportada. Un hecho inhumano y profundamente traumático para una persona de esa edad.

Silencio, abuso y responsabilidad

La prensa brasileña se hizo eco de estos hechos y la decepción crece entre los brasileños ante la forma en que son recibidos en la que muchos aún consideran la patria madre, país de origen de casi 15 millones de hispano-brasileños residentes en Brasil (el abuelo de la cantante Ivete Sangalo, por ejemplo, era de Salamanca).

Durante años, muchos brasileños aceptaron estas situaciones con resignación. Hoy ese largo periodo de pasividad comienza a terminar. Protestar, reclamar derechos y denunciar abusos no es una falta de respeto, sino el ejercicio legítimo de la libertad de expresión.

Los únicos beneficiados cuando no se denuncian estos hechos son los abusadores y quienes los encubren: determinados responsables políticos y diplomáticos.


Diplomacia, cifras y realidad

Según datos de la cancillería brasileña, en 2007 fueron rechazados en España 3.134 ciudadanos brasileños. En 2011, la cifra descendió a 1.429, aunque el número total de deportados supera los 11.000, una cifra desproporcionada si se compara con los ciudadanos españoles rechazados en Brasil.

El entonces canciller brasileño, Antonio Patriota, llegó a calificar la situación como “humillante” y “arbitraria”.

La imagen de España en Brasil se ha deteriorado gravemente. No es exagerado afirmar que nunca había estado tan dañada. Muchos brasileños han dejado incluso de priorizar productos españoles tras ver en los informativos el trato dispensado a sus compatriotas.

Memoria, errores y futuro

España es un país que a menudo evita enfrentarse a su pasado y a su memoria histórica. Esa falta de autocrítica ha llevado a repetir errores, tanto en política interior como exterior, con consecuencias económicas y sociales evidentes.

Mientras otros países buscan alianzas estratégicas con Brasil, España levanta muros, desgasta relaciones y se aísla. No se construye futuro desde la soberbia ni desde el desprecio.

Quien olvida su historia está condenado a repetirla.
Jorge Santayana

Reginaldo Lima

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Brasileiro também é besta, sabe que vai ser mal recebido, mais mesmo assim continua tentando entrar na Europa.

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