Alejandro Sanz y Brasil: cantar a Caetano Veloso, cantar con Roberto Carlos e Ivete Sangalo


             UN DIÁLOGO MUSICAL ENTRE ESPAÑA Y BRASIL



Alejandro Sanz y Brasil: cuando la música cruza el océano

La relación entre Alejandro Sanz y Brasil no responde a una estrategia ni a una coyuntura puntual. Es una historia tejida con tiempo, sensibilidad y escucha. Una relación construida desde la admiración profunda por una cultura musical que no se imita, sino que se respeta.

Desde muy temprano, Sanz comprendió que Brasil no era solo un país más en el mapa de las giras internacionales, sino un territorio con lenguaje musical propio, con una forma distinta de sentir la canción, el ritmo y la emoción.

El éxito de Corazón partío en Brasil no fue casual ni inmediato: estuvo profundamente ligado al poder cultural de la televisión. En 1998, la canción fue incluida en la banda sonora de la telenovela Torre de Babel, una de las producciones de mayor audiencia de la TV Globo. En un país donde las novelas funcionan como auténticos amplificadores musicales, esa exposición diaria llevó la canción —cantada en español— a millones de hogares brasileños, rompiendo cualquier barrera idiomática. Desde entonces, Corazón partío pasó de ser un éxito internacional a convertirse en una canción emocionalmente adoptada por el público brasileño, consolidando definitivamente la presencia de Alejandro Sanz en el imaginario musical del país.

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El idioma como puente, no como barrera

En 1995, cuando ya era una de las voces más influyentes del pop en español, Alejandro Sanz dio un paso poco habitual: cantar en portugués. Lo hizo grabando versiones de su repertorio adaptadas cuidadosamente al idioma brasileño, entendiendo que el portugués no se “traduce”, se interpreta. Aquel gesto fue recibido como una señal clara de respeto hacia el público local, y marcó el inicio de un diálogo duradero.

Pero fue en la intimidad donde esa conexión se volvió más profunda. En uno de los gestos más sinceros de su acercamiento a la música brasileña, Sanz grabó Sozinho, canción inmortalizada por Caetano Veloso. No lo hizo con arreglos grandilocuentes ni producción exuberante: solo voz y guitarra, en portugués, dejando que el silencio respirara entre los acordes.




Esa elección —la desnudez, la contención, el idioma— fue leída en Brasil como lo que era: un acto de amor hacia la MPB. No una apropiación, sino una reverencia.

Encuentros que dicen más que mil discursos

La afinidad de Alejandro Sanz con Brasil también se expresó en encuentros musicales que parecían inevitables. Su colaboración con Ana Carolina en Irrepetível (Me Sumerjo) fue una de las más celebradas: una canción bilingüe donde español y portugués conviven sin jerarquías, como si siempre hubieran pertenecido al mismo universo emocional.

Más tarde llegarían colaboraciones con artistas de enorme popularidad y peso cultural como Ivete Sangalo - Descendiente de españoles de Salamanca-, y Paula Fernandes, ampliando su diálogo con distintos registros de la música brasileña.

Pero hay un encuentro que tiene un valor simbólico especial: su trabajo junto a Roberto Carlos. Alejandro Sanz grabó con él la canción Esa Mujer, uniendo dos trayectorias que, desde países distintos, han construido un mismo lenguaje: el de la canción romántica que habla directo al corazón.

Ese cruce no necesitó explicaciones. Fue el diálogo natural entre dos artistas que entienden la música como un espacio de emoción compartida.



Brasil en directo: el escenario como lugar de encuentro

La relación de Sanz con Brasil no se limitó al estudio. A lo largo de los años, el artista llevó su música a escenarios de ciudades como São Paulo y Río de Janeiro, donde el público brasileño respondió con una entrega que desmiente cualquier barrera idiomática.

En sus conciertos, el uso ocasional del portugués, las referencias a la música local y la cercanía con el público reforzaron la sensación de que no se trataba de un visitante ocasional, sino de alguien que volvía a un lugar familiar.




Televisión, prensa y palabras que importan

La presencia de Alejandro Sanz en la televisión brasileña —en programas de gran audiencia— y sus entrevistas en medios como Folha de S.Paulo u O Globo ayudaron a consolidar esa imagen de artista atento, curioso y respetuoso. En más de una ocasión ha elogiado la música brasileña por su riqueza armónica, su profundidad emocional y su capacidad de unir alegría y melancolía en una misma canción.

Para Sanz, Brasil no es solo un referente musical: es una manera distinta de entender la relación entre la música y la vida cotidiana.

Más que una relación artística

En una industria donde muchas conexiones se explican desde el mercado, la historia de Alejandro Sanz y Brasil destaca por su coherencia y continuidad. No hubo un “momento brasileño” pasajero, sino una relación que se fue construyendo canción a canción, escenario a escenario, palabra a palabra.

Brasil no fue un destino exótico en su carrera, sino un interlocutor cultural. Y quizá por eso su música encontró allí un lugar tan natural.





Sobre Movida Brasileña: blog creado por Reginaldo Lima, radiofonista y divulgador cultural brasileño en España. Desde 2007 explora la música y la identidad brasileña en el mundo hispano, con más de un millón de lecturas acumuladas. 🎧 Escucha el podcast en Spotify.

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