Jorge Amado y España: el Vínculo del escritor bahiano con la “otra península”

Jorga Amado IA

Jorge Amado y España: el idilio del escritor bahiano con la “otra península”
Para cualquier español que haya sucumbido al encanto de Brasil, el nombre de Jorge Amado (1912–2001) es una parada obligatoria. Pero lo que muchos lectores de Movida Brasileña quizá no conocen es la profundidad de la relación que el gran narrador de Bahía mantuvo con España: un vínculo político, editorial y afectivo que atravesó su vida y su obra.
España fue para Amado una península hermana, marcada por el exilio, la militancia, la cultura popular y una idea compartida de la dignidad humana.
La Guerra Civil Española y la conciencia política
Desde los años treinta, el joven Amado siguió con pasión la Guerra Civil Española, que interpretó como una antesala del combate mundial contra el fascismo. En Navegação de cabotagem recuerda cómo España se convirtió para su generación en una referencia moral:
“La guerra de España no fue solo de los españoles: fue nuestra, de todos los que creíamos que el mundo podía ser más justo.”
(Navegação de cabotagem, traducción libre)
Ese sentimiento explica por qué España reaparece constantemente en su imaginario político, incluso cuando escribe sobre los cacaotales de Bahía o los muelles de Salvador.
Exilio, libros y lectores: la España editorial
Durante el franquismo, Amado llegó a España por caminos indirectos, principalmente a través de Argentina y la Editorial Losada. Con la transición, su obra encontró por fin un lugar central en el mercado español.
Alianza Editorial fue decisiva: sus ediciones populares convirtieron novelas como Gabriela, clavo y canela, Doña Flor y sus dos maridos o Capitanes de la arena en lecturas habituales para varias generaciones de españoles.
España no fue solo un país que lo leyó: fue un país que lo adoptó.
Una llamada desde España: solidaridad sin fronteras
En Navegação de cabotagem, Amado relata una historia que resume su relación con España desde la política y la humanidad. A comienzos de los años sesenta recibió la llamada angustiada de una madre española cuya hija, militante comunista, había viajado a Brasil y había sido encarcelada.
“No la conocía, pero su voz venía cargada de desesperación. Una madre es una madre en cualquier lengua.”
Ante la insistencia de la mujer, Amado se presentó en la comisaría y utilizó su prestigio y sus contactos para lograr la liberación de la joven.
“No hice nada heroico. Hice lo que debía hacerse.”
La anécdota revela hasta qué punto España no era para él una abstracción ideológica, sino una comunidad humana concreta.

Jorge Amado en Madrid - IA

Pablo Picasso, España y una paloma llamada Paloma
La relación de Jorge Amado con España se encarna de forma especialmente simbólica en su amistad con Pablo Picasso, uno de los capítulos más reveladores de sus memorias.
París, el comunismo y la fraternidad
Amado conoció a Picasso en la Francia de posguerra, en el contexto del Partido Comunista Francés y de los congresos por la paz. En Navegação de cabotagem lo recuerda con una mezcla de respeto y cercanía:
“Picasso era el más grande de todos y, sin embargo, se sentaba como uno más. No hablaba desde lo alto, hablaba desde dentro.”
Para Amado, Picasso era inseparable de España, incluso en el exilio: la guerra, el franquismo y la nostalgia atravesaban sus conversaciones.
El nacimiento de Paloma Picasso
Uno de los pasajes más íntimos de sus memorias es el recuerdo del nacimiento de Paloma Picasso, hija del pintor y de Françoise Gilot, en 1949.
“Acompañé a Picasso en aquellos días de espera y alegría. Vi nacer a Paloma, nombre de paz en un mundo que todavía sangraba.”
Años más tarde, cuando nació su propia hija, Jorge Amado decidió llamarla Paloma Amado, gesto que él mismo explica con sencillez:
“Le puse Paloma por la amistad, por la paz y por el cariño que nos unía.”
No fue una casualidad ni una moda: fue una declaración de principios.
Picasso visto por Amado
Lejos del mito, Amado describe a Picasso como un hombre vital, generoso y profundamente político:
“Picasso no separaba el arte de la vida. Pintaba como vivía, y vivía como luchaba.”
Esa visión explica por qué Amado lo sintió siempre cercano: ambos creían que el arte debía estar al lado de los pueblos, no del poder.
España como espejo atlántico
Las visitas de Jorge Amado a España, su participación en programas como “A fondo” de TVE en 1980 y la recepción entusiasta de sus libros consolidaron una relación que fue mucho más que literaria.
España reconoció en Amado algo propio: la importancia del cuerpo, la comida, la calle, la risa como resistencia. Él, a su vez, encontró en España una prolongación de su mundo atlántico.
“España no me era extranjera. Era una casa con otro acento.”
(Navegação de cabotagem, traducción libre)
Ver programa como “A fondo” de RTVE en 1980 :
Juan Cruz y los amigos españoles de Jorge Amado
La presencia de Jorge Amado en España no se explica solo por el éxito de sus libros, sino por una red de editores, traductores y amigos que lo acompañaron durante décadas. Entre ellos destaca Juan Cruz, periodista y editor clave en la difusión de la literatura latinoamericana en España y uno de los interlocutores españoles más cercanos al escritor bahiano.
Cruz formó parte de ese círculo de confianza que Amado valoraba especialmente: lectores atentos, editores comprometidos y periodistas capaces de entender que su obra estaba indisolublemente unida a su vida, a su militancia y a su memoria.
Junto a Juan Cruz, los editores españoles —en especial los vinculados a Alianza Editorial— y los traductores de su obra fueron fundamentales para consolidar a Amado como un autor popular y duradero en España. Traducirlo no era tarea fácil: exigía trasladar al castellano la oralidad, el humor y la sensualidad de Bahía sin perder su raíz popular. Amado siempre reconoció ese trabajo como esencial.
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| Jorge Amado en Casa do Brasil de Madrid |
Durante sus visitas a Madrid, el escritor encontró en espacios como la Casa do Brasil un lugar natural de encuentro. No como invitado ocasional, sino como un autor en casa, rodeado de amigos y lectores. La imagen que acompaña este texto lo resume bien: Jorge Amado en España, no como figura distante, sino como parte de una comunidad cultural que lo adoptó definitivamente.
Un puente que permanece
Hoy, en 2026, Jorge Amado sigue siendo en España un autor vivo. No como reliquia, sino como compañero de viaje. Su relación con el país, atravesada por la historia, la política y la amistad —de la madre española a Picasso y a una paloma llamada Paloma— constituye uno de los capítulos más bellos del diálogo cultural iberoamericano.
Biografías - Jorge Amado - Un escritor de Bahía :

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