Oscar Niemeyer y España: la historia de una donación arquitectónica única
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| Oscar Niemeyer y España: la donación del proyecto que llevó su única obra a Avilés |
Cuando se dice que Oscar Niemeyer donó un proyecto a España, la frase puede inducir a error si no se explica con precisión. No se trató de un edificio regalado ni de una financiación privada, sino de algo mucho más fiel a su manera de entender la arquitectura: la donación gratuita de una idea, del diseño completo de una obra cultural, concebida por él y cedida sin cobrar honorarios.
Ese gesto cristalizó en el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, en Avilés (Asturias), la única obra del arquitecto brasileño construida en España.
La donación de 2006: qué regaló exactamente Niemeyer
La donación de Niemeyer a España en 2006
En 2006, con motivo del 25º aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias, Oscar Niemeyer decidió sumarse a la conmemoración con un gesto simbólico y concreto a la vez. A sus casi cien años, tomó un papel en blanco y trazó las primeras líneas de lo que sería un gran complejo cultural.
Lo que donó fue:
el proyecto arquitectónico completo,
el concepto del conjunto,
los croquis y el diseño formal,
y el uso de su nombre para el centro.
Todo ello sin percibir honorarios profesionales.
La construcción, la gestión y la financiación del edificio correspondieron a las instituciones públicas españolas. Es decir: España construyó el edificio, pero Niemeyer regaló la obra intelectual, el acto creativo.
El propio arquitecto definía el centro como “una gran plaza abierta a todo el mundo, un lugar para la cultura, la educación y la paz”, una frase que resume bien el espíritu del proyecto.
Avilés, una decisión estratégica
La elección de Avilés no fue casual ni puramente estética. La ciudad contaba con suelo público suficiente en la ría y con un proyecto de transformación urbana y cultural en marcha. El Centro Niemeyer nació así como motor de regeneración urbana, no como un edificio aislado, sino como una pieza destinada a dialogar con la ciudad y su entorno industrial.
Inaugurado en 2011, el complejo incluye un auditorio, una cúpula expositiva, una torre-mirador y una gran plaza central, todos ellos fieles al lenguaje curvo y monumental del arquitecto brasileño.
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| Oscar Niemeyer en Brasilia, el arquitecto que dejó su única obra española en Avilés |
Oscar Niemeyer: una biografía internacional
Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho nació en Río de Janeiro en 1907 y murió en 2012, pocos días antes de cumplir 105 años. Es una de las figuras centrales de la arquitectura moderna y uno de los grandes responsables de haber dotado al hormigón armado de una dimensión poética.
Su consagración internacional llegó con el conjunto de Pampulha y, sobre todo, con Brasília, la capital brasileña inaugurada en 1960, donde trabajó junto al urbanista Lúcio Costa.
Comprometido políticamente con el Partido Comunista, la dictadura militar brasileña instaurada en 1964 limitó su actividad en el país y lo empujó a un largo período de trabajo en el extranjero.
Países donde vivió y trabajó
Niemeyer vivió de forma estable en:
Brasil, su país de origen y destino final.
Francia, donde se instaló tras el golpe militar y abrió oficina en París, en los Campos Elíseos. Desde allí desarrolló gran parte de su obra internacional hasta su regreso a Brasil en 1985.
Además, trabajó intensamente —con estancias prolongadas— en:
Argelia, donde diseñó importantes edificios universitarios.
Italia, con proyectos emblemáticos como la sede de Mondadori.
Líbano, donde proyectó el recinto ferial de Trípoli.
Estados Unidos, vinculado a universidades y organismos internacionales.
Cuba y la Unión Soviética, países con los que mantuvo una relación política e intelectual estrecha.
Amistades y relaciones internacionales
Fuera de Brasil, Niemeyer mantuvo relaciones personales y profesionales de primer nivel.
La amistad más documentada fue con Fidel Castro, a quien se refería abiertamente como “mi amigo”. Visitó Cuba en varias ocasiones y siempre habló de la isla como un espacio de afinidad política y humana.
En el plano profesional, su relación con Le Corbusier fue decisiva. Aunque no se hable de amistad íntima, Niemeyer trabajó con él en los años treinta y lo consideró una influencia fundamental en su formación, incluso cuando más tarde se distanció de su racionalismo estricto para abrazar la curva y la sensualidad formal.
Durante su exilio parisino, Niemeyer también se integró en una amplia red cultural y política europea, proyectando edificios tan simbólicos como la sede del Partido Comunista Francés, lo que consolidó su figura como arquitecto global.
España en su trayectoria
La relación de Niemeyer con España tiene dos hitos claros:
1989, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
2006, cuando devolvió ese reconocimiento con un gesto poco habitual: regalar una obra arquitectónica, no construida, sino concebida.
El Centro Niemeyer de Avilés es, en ese sentido, una donación de autor, un legado intelectual que conecta a España con una de las figuras clave de la cultura brasileña y mundial del siglo XX.
Un legado que va más allá del edificio
Más que un centro cultural, la obra de Avilés representa una idea: que la arquitectura puede ser un acto de generosidad pública. Niemeyer no donó ladrillos ni presupuesto, donó una visión, convencido de que las ideas —cuando se comparten— también transforman ciudades.
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